¡Nuestra segunda hija también ha cumplido tres años! Pronto tendrá 4, pero por eso puedo compartir lo que nos ha pasado. En este artículo, he reunido mis propias experiencias, junto con las historias de mi familia y amigos, y por supuesto, la sabiduría de la literatura profesional, para brindarles una visión general completa del fascinante pero a veces desafiante mundo de los niños de tres años. 😊
Como Léna es nuestra segunda hija, junto a un maravilloso niño de 8 años, este artículo puede abordar la edad de tres años desde una perspectiva ligeramente diferente. Criar a un hijo y criar a dos no es lo mismo, porque uno nunca duerme, el otro siempre está travieso, siempre se pelean entre ellos, y podría seguir para siempre. Pero trataré de ser objetiva. 😊

¿Qué diferencia hay entre un niño de 3 años y uno de 2?
Los tres años son un verdadero hito en el desarrollo de los pequeños, lleno de cambios sorprendentes en el habla, las habilidades sociales, la independencia, las habilidades motoras y las emociones. El deseo de interacción social aumenta, y la cooperación y el compartir durante el juego pasan a primer plano. Su vocabulario aumenta repentinamente de forma inmensa, y en lugar de frases simples, también aparecen estructuras e historias más complejas. También son más receptivos al aprendizaje de idiomas en este momento, por ejemplo en términos de palabras y expresiones. Es posible que también quieras ver mi propio diccionario de imágenes desarrollado si tienes tales aspiraciones: PixiLearn Diccionario de Imágenes Online
El niño, que ya se cree mayor, se vuelve cada vez más consciente de sí mismo y proclama con orgullo su independencia: "¡Yo quiero hacerlo!". Y si no le dejas, ¡tendrás problemas! Déjalo hacerlo, incluso si sabes lo que va a pasar. 😊
Gracias al desarrollo de la motricidad fina, el dibujo y el uso de bloques de construcción se vuelven cada vez más hábiles. La coordinación motora gruesa también mejora, correr y saltar son más seguros, y no tienes que salvar su vida en el patio de recreo tan a menudo. 😊 La expresión de las emociones también se vuelve más matizada, y el niño pequeño aprende a manejar sus emociones y a expresarlas de forma positiva.
Gran amor
Normalmente, los artículos como este se centran en los aspectos negativos y los desafíos 😊, y este no será diferente, porque de eso trata esta edad. Sin embargo, antes de enumerar los desafíos, me gustaría hablar sobre el aspecto del amor, porque aquí es donde se formará un vínculo especial entre usted y su hijo o hija que será definitorio a lo largo de su vida.
Este vínculo que construimos a esta edad proporciona una sensación fundamental de seguridad y amor que da forma al desarrollo emocional de nuestro hijo. A pesar de las luchas y obstáculos diarios, ya sean rabietas, terquedad o la interminable serie de "¿por qué?", estos momentos crean una intimidad y un entendimiento mutuo excepcionales.
Jugar con nuestro hijo, reír sinceramente, leer juntos o simplemente pasar tiempo en la naturaleza no solo crea recuerdos, sino también un vínculo de por vida. Este vínculo facilita el manejo de los desafíos y sentir que cada esfuerzo vale la pena, a pesar de las dificultades.
Su hijo se subirá a su regazo, le rodeará con sus pequeños brazos y le susurrará "Te quiero" al oído. Puede sonar cursi ahora, pero así es como sucederá. No llores delante de tu hijo, porque no podrá soportarlo.

Pequeño Tirano
No-logía: La ciencia de la negación
Cuando tu hijo entra en la infame edad de tres años, te darás cuenta de que la palabra "no" se convertirá en tu nueva favorita. Esta edad es una especie de mini exploración de su personalidad, donde "no" es una forma de expresar su independencia. Lo usan para probar los límites, tratando de ver cuán independientes pueden ser.
La palabra "no" también se usa a menudo para llamar la atención. Si no reciben la atención que buscan, sacan el "no" para imponer su voluntad.
A veces, detrás del "no" simplemente hay un malentendido o miedo. No todos los "no" son un "no", ¡presta atención!
Tengamos paciencia con ellos, elógialos si hacen algo a pesar de decir "no". Haz un trato con ellos, negociar con niños es sorprendentemente efectivo. Ofréceles algo a cambio de su cooperación.
Llegan los "por qué"
Cuando nuestros hijos de tres años comienzan la serie interminable de "por qué", no solo pone a prueba nuestra paciencia, sino que en realidad es algo maravilloso. A esta edad, los pequeños ya sienten mucha curiosidad por el mundo, aprenden constantemente y también construyen relaciones con nosotros, mientras prueban su propia pequeña independencia.

Entonces, cuando llegue la avalancha de "por qué", tengamos paciencia y respondámosles directamente, pero de manera simple, para que entiendan lo que estamos diciendo. Anímalos a que no dejen de hacer preguntas, porque así es como aprenden más. De hecho, también podemos hacerles preguntas para que sus cabecitas funcionen aún más y jugar juegos que generen aún más "por qué". Esto también les ayuda con su pensamiento y resolución de problemas. En resumen, "por qué" no es un enemigo, sino una súper herramienta en manos de los pequeños.
¡Quiero hacerlo yo mismo!
No te preocupes, la fase del "¡Quiero hacerlo yo mismo!" también comenzará, y es ahí cuando sabremos que es hora de la independencia. A esta edad, los pequeños comienzan a descubrirse a sí mismos y hasta qué punto pueden ser sus propios dueños. Esto, junto con el impacto en su confianza en sí mismos, la resolución de problemas y la toma de decisiones, es un paso importante hacia la edad adulta.
En la práctica, esto significa que se pondrán la camiseta de Papá Noel en verano o, en el caso de Lena, querrá llevar un vestido de princesa debajo del pijama. ¡No hay problema!
Deja que intenten desayunar solos, aunque sepamos lo que va a pasar. Dales a elegir con qué juguete quieren jugar, o dales pequeñas pero importantes tareas en la casa, como recoger los juguetes o regar las flores.
Este tipo de independencia no solo ayuda a los niños a sentirse importantes y capaces, sino que también los prepara para los desafíos más grandes que enfrentarán más adelante en la vida. Aprender a resolver problemas, tomar decisiones y confiar en sí mismos son habilidades esenciales que utilizarán a lo largo de su vida. Entonces, si bien pueden poner a prueba nuestra paciencia en ocasiones, recuerda que cada "¡Quiero hacerlo yo mismo!" es un paso hacia la independencia de nuestro hijo.
Sobre este tema, puede que te sea útil leer mi artículo anterior aquí sobre las rabietas y cómo lidiar con ellas: ¡Basta de rabietas! El humor como un superpoder: ¡Berrinche-ALTO! El humor como superpoder: Una estrategia parental contra los berrinches
Al final, necesitamos estar en control
Hay una cosa en común con todos los temas tratados hasta ahora. Y ese es el equilibrio. Dales la oportunidad de decidir, déjalos intentar y fracasar, pero no olvides que al final debemos guiarlos. Si siempre les dejamos dictar el ritmo, pronto se nos subirán a la cabeza, lo cual es el otro extremo y tan dañino como no dejarles hacer nada. Por eso, aunque confiemos en ellos y elogiemos sus éxitos independientes, sigamos siendo los capitanes que dirigen el barco, incluso si a veces les dejamos acercarse al timón.
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